Íntima

La higiene íntima debe hacerse de manera adecuada para no originar problemas. Estos pueden darse por exceso (demasiada limpieza), por defecto (demasiado poca) o por desconocimiento y pudor (no sabemos cómo hacerlo y nos da vergüenza preguntar).

La zona genital es muy sensible y por eso debemos cuidarla con más delicadeza que otras zonas. Sin embargo, en muchas ocasiones ocurre justamente lo contrario y es una de las partes a la que menos atención dedicamos.

El objetivo de la limpieza, además de mantener la higiene, es prevenir la proliferación de gérmenes que pudieran llegar a dar lugar a molestias o a una patología (irritaciones, cistitis, vaginosis, etc.), pero sin eliminar la microbiota local (conjunto de microorganismos que viven de manera habitual en la zona y que no resultan perjudiciales si no beneficiosos) que nos ayuda a protegernos de las infecciones.